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viernes, 16 de junio de 2017

1 Year Crossfit: Un salto




Este mes hace un año que me inicié en la práctica deportiva del Crossfit, un deporte que hasta ese momento era casi desconocido para mí.

Pronto me llamó la atención al asistir a una competición interna del box donde llevo este año inscrito, el 77Feet. En esa competición que se realizaba en formato mixto pude observar en primer lugar algo que incluso para un psicólogo deportivo es sorprendente: el entrenamiento constante en la resiliencia.
No había visto nunca antes como un deporte podía ayudar a generar tanta capacidad de tolerar; y diréis, ¿tolerar el qué? Pues tolerar muchas cosas. En primer lugar el dolor, junto a que no te salgan correctamente los movimientos con el cansancio o fatiga. Se trata de superarse a uno mismo, de dar el máximo de tus posibilidades. Eso es lo que entendí por el crossfit de forma amateur en esa competición

En ese momento me picó la curiosidad y no tardé en inscribirme.
He querido dedicar este texto a mi experiencia en el crossfit durante este año porqué me ha aportado muchas cosas, tanto a nivel personal, así como en seguir aprendiendo cosas de mi profesión, gracias también en parte a los profesionales con los que he tenido la suerte de entrenar en este año, entre ellos Edu Garriga, Head Coach del Crossfit 77Feet, con quien además de enseñarme cómo entrenar bien podemos compartir grandes reflexiones, tanto en el box como por escrito de aspectos psicológicos del entrenamiento en crossfit, tanto a nivel amateur como a nivel competitivo.

Bien, volviendo al tema principal me gustaría destacar algunos aspectos que creo que diferencian al Crossfit de otros deportes.
En primer lugar, como decía anteriormente creo que este deporte consigue que las personas tengas mayor capacidad de resiliencia, mayor tolerancia, al fin y al cabo, y esto creedme que en el día a día es indispensable, más aún con el ritmo frenético que llevamos de vida. Tolerar frustraciones, tolerar insatisfacción, el dolor entre otras cosas nos hace sentirnos mejor y con lo cual puede prevenirnos de posibles problemáticas psicológicas.

Otro aspecto clave del crossfit es sin duda la variabilidad de ejercicios y entrenos posibles. Esto permite a la persona que lo practica varias cosas. En primer lugar el efecto sorpresa que nos lleva a ir a un entreno sin saber qué habrá preparado para ese día, pero con la seguridad de que reunirá las características necesarias para poder trabajar las distintas partes del cuerpo a lo largo de la semana, todo ello combinando el ejercicio aeróbico con el anaeróbico, junto a otra gente que realiza lo mismo que tú, cada uno a su ritmo, sin ninguna presión más que la propia y sanamente para poder dar el 100% y caer rendido al suelo tras el WOD (Work Of the Day). Esto genera un efecto de comunión con el grupo que nos permite sentirnos identificados, unidos a una gente, aunque a veces esas relaciones no vayan más allá de las paredes del box, pero son ratos que los identificamos con buenas sensaciones, con el sentimiento de pertenencia a un grupo, lo cual nos puede llevar a sentirnos bien, otra vez en una sociedad en la que cada vez se tiende más al individualismo y al aislamiento.
Además, el crossfit nos permite entrenar nuestra capacidad de concentración. Se trata de una atención muy focalizada en las repeticiones y en una técnica muy precisa, sobre todo en algunos ejercicios de barra o de dominadas.

Es evidente e imprescindible la necesidad de autorregulación y autogestión del tiempo y de nuestras energías en un entrenamiento. La persona debe aprender a auto gestionarse si tiene como objetivo intentar cumplir con el objetivo del entreno que dependiendo de cómo será hacer máximas series en un tiempo determinado o quizás un número fijo de series en el menor tiempo posible. Esto es perfectamente trasladable a nuestra vida, en casos como la regulación de nuestro estado anímico, la capacidad de adaptarnos en diferentes momentos a situaciones o incluso en saber organizar nuestro tiempo y las tareas, ya sea en los estudios, en casa o en el ámbito laboral.

¿Qué decir sobre la motivación? Todo el que practica crossfit y decide que está dispuesto a tolerar el esfuerzo que representa cada día que vas dar tu máximo y probablemente poder tener agujetas durante varios días, incluso en partes del cuerpo hasta el momento desconocidas estamos aceptando un compromiso con nosotros mismos. ¿Y cuál es el objetivo? Depende del de cada uno pero tenerlo claro y que sea realista y asumible va a ser lo que nos va a dar la motivación para seguir y venir semanalmente a los días que nos comprometamos. La mayoría de personas con las que he hablado que llevan más de tres meses entrenando a crossfit coinciden que hay un efecto de “enganche”. Yo creo que la traducción es la de motivación con la ilusión que conlleva. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a comprometernos con NOSOTROS MISMOS? Hasta el punto de levantarnos a las 6.30h de la mañana para entrenar de 7.30 a 8.30h incluso en el frío enero en un pueblo como Blanes? Se de muchos que sí, y yo entre ellos cuando el horario laboral no me permite ir a otra hora.

Os puedo asegurar que el crossfit me ha aportado muchas cosas en mi vida como os decía al principio. Entre ellas me ha ayudado a corroborar algo que ya sabía pero que nunca está mal que con el tiempo se reconfirme y es que si el objetivo es realizar algo, ya sea un deporte o cualquier otra actividad por el hecho de sentirnos bien, y no por un objetivo secundario como el de estar en forma, perder peso, entre otros, el objetivo se mantiene y se adapta según el momento pero la motivación no disminuye, por eso este deporte permite que tanta gente se mantenga y que si hay una baja sea por motivos externos al deporte.

Sin duda yo he hecho un salto, he salido de mi zona de confort, he aprendido y he crecido a nivel personal y debido a mi profesión también a nivel laboral.


Está claro que todo deporte tiene su valor diferencial y añadido, pero está claro que el Crossfit de la manera que lo entiendo yo es uno de los deportes más diferencial aportando una forma de entrenamiento funcional muy completo.

lunes, 17 de abril de 2017

El Surf y la Vida





El surf como la vida es tener la ansiedad de coger la primera ola de la serie, es remar a contracorriente cuando no sabes que hay un camino más sencillo, es remar una y otra vez aunque estés cansado, caerte y levantarte, aguantar el equilibrio ante situaciones inestables, aguantar la respiración cuando algo te deja sin aliento. Maravillarse de ver salir o ponerse el sol sintiendo el agua en tus pies igual que sientes el aliento de las personas cuando las tienes cerca. 


Entender el surf como forma de vida y aplicarlo al día día es aprender mejor en como llevar los conflictos, en como saber ser paciente a que venga una nueva serie o q el Sol y las olas volverán mañana y que habrá días que el mar esté en calma y habrá días de temporal que el agua esté desordenada.


Así es la vida, tan simple y bonita como compleja. Hay que saber cuando el mar no te deja entrar, hay que saber cuando no es el momento.




Hay veces que estamos esperando una serie, y todos sabemos que la primera de la serie no es la buena pero que la esperamos con tanta ansiedad o nervios que la cogemos, eso nos enseña a ser pacientes. Y cuando estamos en la ola... solo nos queda remar y ver si la cogemos o nos caemos, hay que intentarlo siempre, remar fuerte, a por todas.

Pero sobretodo, hay que dejarse llevar y sentir.
El surf es una forma de vida, una forma de aprender.
Hace un tiempo me desperté y volví a sentir, gracias a alguien que me ayudó. La Salvaje y un amigo me bautizaron. Y a día de hoy pienso en cual será mi próximo baño. Es un camino, es un aprendizaje.





Be water my friend

lunes, 3 de abril de 2017

¿Mis últimos Opens?

Seguro que todos os habréis parado alguna vez en vuestra vida a valorar el presente, el aquí y ahora. A veces nos resulta complicado disfrutar del presente, de aquello que tenemos sin planificar el futuro. Incluso a veces nos resulta difícil no estar más pendientes de los planes de futuro que de los del presente que vivimos. Y cuando planificamos un futuro a medio plazo, realmente lo satisfactorio es saber y poder disfrutar del camino que nos lleva a ese plan, ese evento. 

En deporte, y en este caso el Crossfit; del que nos habla Edu Garriga, Head Coach del Crossfit 77Feet en Blanes, Girona disfrutar de los entrenos diarios es clave, porque las competiciones pude que de en año en año no se repitan y... tendría algún sentido esperar a disfrutar una competición que a lo sumo puede llegar a durar un fin de semana sin apreciar los 363 días restantes?

Os dejo con las reflexiones de Garriga; enjoy!!



¿Mis últimos Opens?

Leroy Kemp, más conocido como Lee Kemp fue uno de los más exitosos wrestlers de la historia de Estados Unidos. Ganó la copa del mundo en 1978, 1979 i 1982 y consiguió un bronce en la edición de 1980. Lee era el favorito para llevarse la medalla de oro en las Olimpiadas de 1980 de Moscú. Con 24 años, estaba en el pico de forma de su carrera, venía de ganar dos Mundiales y contaba con el apoyo de todo el equipo americano de wrestling. Llevaba años focalizado en esta fecha, preparándose para esta cita con la historia. Su momento con la historia. Pero nunca pudo ser. A solo 6 meses de la gran fecha el Presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter amenazó con retirar el pasaporte a cualquier atleta que asistiese al evento, dejando claro así su boicot a las Olimpiadas de 1980. De la noche a la mañana, todo se fue. Adiós.

Lee Kemp siguió ganando Mundiales y Nacionales pero muy lejos quedaban ya las próximas Olimpiadas, que con casi 29 años, se antojaban difíciles.  ¿Qué sentido tenía la vida de este luchador de por aquel entonces 24 años? ¿Valía la pena seguir intentándolo? ¿Debía seguir entrenando? Éstas, son preguntas cuyas respuestas, se dilucidarán en un próximo artículo.

Para muchos, esta pasada semana finalizó la temporada oficial de Crossfit HQ con el 17.5 –nuestras Olimipadas- y aunque durante el año se van sucediendo otras pequeñas y no tan pequeñas competiciones individuales y por equipos -nuestros Mundiales y Nacionales- la parte relativa a la marca madre que da paso a los Regionals que a su vez dan paso a los Games ya se terminó. Y para la inmensa mayoría de nosotros sin más aspiraciones que hacer unos buenos Opens las citas oficiales se posponen hasta el 18.1. O tal vez no. Acabamos el año top 200, top 500 o top 20.000 pero lo acabamos. Hemos competido des del 17.1 hasta el 17.5 sin fallar a ninguna cita. Completando todos los entrenos puntuando en todos. En algunos más y en otros menos, pero puntuando. Todo ha ido como debería, sin incidencias, sin lesiones y con mucho Crossfit. Aunque, ¿qué seguridad tenemos de que el año que viene será así? Es más, ¿qué seguridad tenemos de que el año que viene podremos competir? Y aún si me apuran ¿qué seguridad tenemos de que estos no han sido nuestros últimos Opens?

Si Lee Kemp tenía dudas de algo era de qué color seria su medalla, aunque seguramente tenía bastante claro que iba a ser dorada. Nunca hubiera esperado un desenlace como el ocurrido. Cuando todo parecía evocado al mejor de los finales se va al garete por cuestiones sobre las que no tienes ningún poder de decisión.  Y esa es la verdad. Muchas veces ocurren cosas. A veces buenas y a veces malas. Y no puedes hacer nada al respecto. Si ya lo dijo Will Smith: “sin comerlo ni beberlo acabé siendo un chuleta de un barrio llamado Bel-Air”.

Mi principal preocupación llegados a este punto no debería ser en qué puesto dicta el leaderboard que se encuentra mi fitness actualmente. Y así debería ser para todos.  Lo que más nos debería concernir ahora es ¿he disfrutado de estos Opens como si fuesen los últimos? ¿He atacado cada WOD con todo lo que tenía en ese momento? ¿He disfrutado de mis compañeros de fatigas, reído con ellos y sufrido con ellos? ¿De toda la comida basura ingerida la semana posterior?  ¿De todas la cenas de celebración? ¿De sendas borracheras?


Nadie está hablando de apocalipsis zombis, ni de meteoritos. A veces cuestiones tan cotidianas como una maternidad o una paternidad, una lesión, un viaje, un cambio de trabajo o de piso, te alejan durante un año de la posibilidad de competir en una cita. Y esa distancia se acrecienta durante el siguiente año y cuando lo intentas no llegas a la próxima competición lo suficientemente preparado. Y ya llevas dos años parado y ves que todo el mundo te cogió ventaja y empiezas a justificarte “no soy lo suficientemente bueno”, “la genética”, “esto del Crossfit es muy duro”. Y cuando te quieres dar cuenta llevas 5 años sin practicar nada de deporte -que no sea, con suerte, salir en bici los domingos por la mañana-  y que los Opens del 2017 fueron tus últimos Opens. Y que no los disfrutaste como deberías haberlo hecho.

lunes, 20 de marzo de 2017

Equilibrio

Antes de dar comienzo al artículo de a continuación dejarme explicaros algo.
Hace un año que conocí a Edu Garriga, y rápidamente me di cuenta de lo mucho que iba a aprender de él.

A raíz de ir a hacer Crossfit al Box el cual él mismo dirige aprendí no solamente de este deporte sino muchas otras cosas en relación a la psicología deportiva.

Aprendí cómo el Crossfit, un deporte aparentemente duro y criticado por el desconocimiento social puede llegar a ser, a nivel mental uno de los deportes más equilibrados, un deporte que te permite aprender a organizarte, entrenarte en resiliencia, en competir contra ti mismo, en aprender un tipo de atención – concentración muy distinta y de cómo estas entre otras cosas son perfectamente aplicables al día a día, y por supuesto en cómo poder ayudar a atletas que se dediquen a ello, gente profesional o semi-profesional.

Por el respeto y la gran admiración que tengo hacia Edu le pedí que colaborara en mi blog aportándole un granito de arena sobre algo en relación al Crossfit.

Así que sin más os presento su escrito, espero que lo disfrutéis igual que lo he hecho yo

Equilibrio

“Vivo solo, entreno solo y ganaré el título solo.” Esta es la sentencia de Clubber Lang en Rocky III, una especie de alter ego de lo que fue Rocky en las antiguas entregas y que sintetiza, en muy poco lo que hace falta para arrebatarle el título al Potro Italiano.
Es curioso cómo a lo largo de los años la saga Rocky, ninguneada por la crítica des de su segunda parte, ha ido salpicando mi vida con pequeñas pinceladas de sabiduría que habían estado siempre allí pero que por mi falta de bagaje, madurez o experiencia, había sido incapaz de reconocer. Ésta, a pesar de caer en clichés ochenteros y en tópicos que se repetirían en todas las posteriores secuelas deja un par de perlas: una reflexión sobre el miedo que no descarto recuperar más adelante y otra sobre el triunfo y sobre cuánto lleva conseguirlo. Vivir solo, entrenar solo y ganar el título solo es muchas veces la única opción sobre todo en deportes individuales. Renunciar a prácticamente todo para lograr el ansiado título.

Perdón. Es ponerme a hablar de Rocky y me ciego hasta el punto de olvidarme que los lectores de este blog no tendrían porque conocerme. Mi nombre es Edu Garriga y soy Head Coach de Crossfit 77 Feet, atleta de Crossfit y halterofilia y ocasionalmente jugador de hockey, cantante de un grupo de metal y bajista de otro que no tiene tan siquiera nombre, impulsor de 77 Feet Apparel y alguna cosa más que me dejo en la chistera.  Para el que no esté familiarizado con el Crossfit podría estar escribiendo páginas y páginas sobre este deporte pero lo mejor es que lo pruebe y decida por sí mismo la gran pregunta: ¿qué es Crossfit? Por lo que  a mí respecta os puedo decir que el Crossfit de competición (insisto, de competición) es una gran locura. Una gran y preciosa locura en la que una mañana tienes que nadar 400m, correr 4km y volver a nadar 400m por tiempo, al mediodía levantar los máximos kilos posibles en peso muerto y por la tarde hacer un entreno que contiene 100 dominadas, 100 sentadillas a una pierna y 100 preses de hombro con 40 kilos. Un deporte que condena la súper especialización y celebra el equilibro. Una insania en la que levantar 260kg en sentadilla trasera es totalmente irrelevante si a la hora correr 5km te vas por encima de los 25 minutos.  Un bello disparate que no crea los mejores atletas en ninguna disciplina pero sí personas capaces de hacer prácticamente de todo y que autodenomina a su campeón la persona más en forma de la Tierra.

La ironía es que practicamos un deporte que premia el equilibrio por encima de todo y que genera deportistas muy completos pero seres humanos muy desequilibrados. Este deporte crea atletas capaces de competir en un triatlón, en una maratón o de generar una cantidad brutal de trabajo físico en muy poco tiempo y hace de esta compensación su bandera. Pero muchas veces conseguir tus objetivos te obliga a desequilibrar la balanza en favor del deporte y olvidarte de muchos otros aspectos de tu vida como familia, amigos, pareja, negocio o hobbies. Somos deportistas terriblemente completos pero seres humanos incompletos.

No creo que a nadie le quepa la menor duda que Mat Fraser i Davidsdottir (campeón y campeona del mundo) están sacrificando prácticamente todo en su vida para llegar al nivel competitivo que han llegado. Dicho en palabras de su entrenador, Ben Bergeron, “Si quieres ser el mejor del mundo en algo no puedes ser ni tan siquiera correcto en nada más. Ella (Davidsdottir) ha abandonado a su familia (ella es islandesa y ahora reside en un pequeño pueblo de Massachusetts), no tiene muchas relaciones, ni novio, ni marido, ni nada que se le parezca. No tiene otro trabajo, ni otros hobbies ni nada de esto” ”El equilibrio no es el objetivo correcto para ella”. Lejos de hacer un juicio de valor, simplemente se limita a explicar cómo son las cosas. Son los mejores del mundo en su deporte pero incapaces de poder hacer más cosas y no necesariamente porque no sepan sino porque el tiempo que toma ser el mejor en algo es incompatible con el tiempo que toma ser sencillamente bueno en otra cosa. Así que cualquier persona que quiera ser la mejor del mundo en lo que sea, especialmente en disciplinas individuales, se trate de MMA o cubo de rubik, tiene que destinar una cantidad de horas tal en perfeccionar su maestría en dicha actividad absolutamente incompatibles con llevar a cabo otras actividades de manera medianamente respetable. Ninguna duda en ello. La obsesión por conseguir tus objetivos debe llegar a ser enfermiza. Nociva incluso. Pero entonces, ¿hemos aprendido los competidores algo del Crossfit? Seguramente no.

Lo más gracioso de todo es ver como una persona que entrena entre tres y cuatro días la semana, sin más pretensiones que estar en forma, no solo ve como mejora su fitness, sino que también ve como mejora su vida. Sí, es capaz de integrar los aspectos básicos del Crossfit a su vida. Tal vez no llega nunca a tener el peso muerto de un competidor, pero traslada el Crossfit a todos los aspectos de su día a día mejor que un atleta. Ve como su rendimiento aumenta en su lugar de trabajo, incrementa su vitalidad, es capaz de jugar con sus hijos e incluso sus nietos. Muchas veces aprenden a ordenar mejor sus vidas, a aprovechar mejor las horas del día e incluso a tener una vida sexual más activa.

No creo que Crossfit deba reformular sus criterios competitivos para encontrar al atleta más en forma haciendo entrar en la ecuación cuestiones como cantidad de hobbies que practicas, libros que lees al mes o empresas que lideras. Evidentemente sería ridículo. Pero sí me plantea la siguiente duda razonable: ¿Quién es más completo como ser humano, el campeón de los Crossfit Games que no hace otra cosa que entrenar o un atleta, padre de dos niños, CEO de una de las compañías que más ha crecido en Sillicon Valley en el último año y que además sigue practicando Crossfit a muy buen nivel? Para aquellos menos familiarizados con el deporte, el ejemplo se refiere a Jason Khalipa, campeón de los Games del 2008 y sí, es solo un ejemplo, pero seguramente es la persona que mejor ha sabido interpretar este deporte y extrapolarlo a su vida: entender el Crossfit de manera integral y no como algo aislado y pasajero. Incorporarlo en todos los aspectos de tu vida y dejar que se apodere de todo. De tu familia, de tu trabajo, de todo. No pretender ser el mejor halterófilo ni el mejor corredor, pero intentar ser un muy buen halterófilo y un muy buen corredor. No pretender ser el mejor marido, ni el mejor empresario pero intentar ser un muy buen marido y un muy buen empresario. No ser el deportista más completo. Ser el humano más completo.